RAP - Red Argentina del Paisaje
PAISAJES QUE SANAN
Coordinadoras: Lorena Manzini Marchesi y Alberta Zwaal
Integrantes: Nodo Mendoza: Desirée Amaya, Martín Balasch, Andrés Bari, Lorena Manzini Marchesi, Ana Olivieri (IADA) y Andrea Rovira (IADA). Nodo San Juan: Águeda Fernandez Astorga, Cecilia Rosés, Cristina Monfort. Nodo Tandil: Guillermina Meilán, Nodo Buenos Aires: Alberta Zwaal y Nodo Rosario: Ma. del Luján Rodriguez.
Objetivo general: Promover el reconocimiento de las plantas nativas y/o naturalizadas curativas en el paisaje de las ecorregiones argentinas y su
incorporación al diseño de jardines del hábitat cotidiano para mejorar la
calidad de vida.
Objetivos específicos:
1 – Identificar y analizar en el paisaje de las regiones cuáles son las plantas
nativas y/o naturalizadas con propiedades curativas, contemplando su
dimensión material e histórico-cultural.
2 – Definir estrategias de diseño de jardines con plantas nativas y/o
naturalizadas curativas acordes a las características de cada ecorregión.
3 – Identificar y trabajar en conjunto con actores en cada región que sean
testimonios y se vinculen con las temáticas estableciendo lazos.
4-Transferir los resultados con las comunidades vinculadas.
Resultados esperados
❖ Elaboración de MATERIAL DE RECONOCIMIENTO
MULTUDIMENSIONAL de las plantas nativas y/o naturalizadas que
integran los paisajes que sanan de las ecorregiones.
❖ EFECTUAR JUEGOS EDUCATIVOS que permitan transferir de manera lúdica los conocimientos para diversas edades, junto al material didáctico necesario.
Modo de funcionamiento: Abierta, Voluntaria, Transversal Internodos,Dinámicas y en los tiempos que disponen los integrantes ante objetivos.
Fechas de reunión: Se propone una reunión mensual.
Plan de comunicación de sus avances: informar a la RED por escrito en la medida que se concreten avances de forma trimestral. Brindando material que permita su difusión en las redes institucionales una vez concretado. Cuadernillos de reconocimiento (Catálogos) y libro didáctico se pueden publicar por la editorial de la RAP.
Acerca de Paisajes que sanan:
La relación entre el paisaje y la salud nos remonta a redes de relaciones
ancestrales entre el hombre y la naturaleza a través del uso de las plantas para tal fin. Antecedentes de documentos escritos sobre el uso de plantas medicinales se remontan a la antigua China, Egipto y Grecia, como por ejemplo el texto chino “Shénnóng Běn Cǎo Jīng” que data aproximadamente de 2800 a.C, el documento egipcio “Papiro de Ebers” del 1550 a.C y el manuscrito griego escrito por Teofrasto del 370 a.C “Historia plantarum”. El uso de las plantas medicinales en las civilizaciones Incas, Mayas y Aztecas fueron registrados desde la llegada de los españoles. De ellos mencionamos el Códice Florentino escrito por el fraile franciscano Bernardino de Sahagún desde desde
mediados del siglo XVI donde queda registrada la herbolaria Azteca; el
documento Maya Yucateco conocido como el libro de Chilam Balam de Nah en el que se recopila el recetario tradicional Maya que se terminó de escribir en 1896; y en el Inca Garcilaso de la Vega dejó plasmado el uso de plantas medicinales de la cultura Inca en su libro “Comentarios Reales” de 1613.
Por otra parte, los jesuitas dejaron plasmado el uso de las plantas curativas en territorios latinoamericanos en sus herbarios y en publicaciones como el libro “Materia Médica Misionera” del jesuita Pedro Montenegro en 1710, entre otros.
Asimismo aunque la tradición herbolaria es ancestral en el planeta, y en la actualidad se encuentran numerosas investigaciones y publicaciones desde los estudios de la diciplina etnobotánica Hernández Xolocotzi (2012) , en rasgos generales para la sociedad contemporánea que habita las ciudades, estos conocimientos se encuentran desvalorizados, fragmentados o perdidos, desconociendo el potencial curativo que poseen los paisajes que habitan y /o transitan. Se podría decir que el reconocimiento de las plantas curativas al contemplar el paisaje integra uno de los aspectos que se conjugan en la categoría de análisis “Paisajes que sanan” instaurada por Raúl Blanco (2024) en cuyo libro plantea cómo los paisajes pueden mejorar la calidad de vida. La variedad y características de la flora de un lugar es multifactorial y está determinada principalmente por el clima, la geografía, el tipo de suelo, la disponibilidad de agua, luz y las interacciones con otras especies como otras plantas, animales y hongos, entre otros factores (1). Cuando dominan determinadas condiciones geomorfológicas y climáticas relativamente homogéneas y/o recurrentes en el territorio en estrecha relación dinámica con la flora y fauna sobreviviente en ellas se lo podría denominar como una ecorregión (Burkart et al., 1999). paisajes
Las ecorregiones que se definen en Argentina son: a) Altos Andes, b) Bosques patagónicos, c) Campos y Malezales, d) Chaco Húmedo, e) Chaco Seco, f) Delta e Islas del Paraná, g) Espinal, h) Estepa patagónica, i) Estero del Iberá, j)Islas del Atlántico Sur, k) Mar Argentino, l) Monte de Llanuras y Mesetas, m) Monte de Sierras y Bolsones, n) Pampa, ñ) Puna, o) Yungas, p) Selva paranaense y q) Antártida.
Ante ello, es que nos proponemos como objetivo en el presente trabajo no solo promover el reconocimiento de las plantas nativas curativas en las ecorregiones del país e identificar su dimensión material, e histórico – cultural, sino también avanzar en definir estrategias de diseño de jardines con plantas nativas y poder acceder a sus propiedades curativas.
En este marco, sostenemos que la identificación y conocimiento de las plantas nativas y sus propiedades curativas en el paisaje fortalece el vínculo de interacción entre la naturaleza (Pacha Mama) (2) con el hombre cuya resultante promueve mejorar la calidad de vida y revalorizar conocimientos identitarios locales ancestrales. Para incentivar el reconocimiento de las plantas curativas en el paisaje se propone presentar un catálogo por ecorregión. Cada uno de ellos incluirá: 10
especies nativas y/o naturalizadas claves, nombres científicos y comunes, descripción botánica breve, propiedades medicinales, como también registrar su dimensión histórica y simbólica, acompañado de infografías y fichas de identificación que entrenen la observación para su detección en el territorio y a su vez, enriquezcan de contenido histórico el significado cultural de las mismas. Por otra parte, para promover e introducir el uso de plantas curativas en el hogar se definirán criterios de diseño de jardines y cuidado de las plantas por ecorregión aportando de esta manera a construir un hábitat
sostenible acorde a las características climáticas de cada lugar.
Para introducirnos en el marco geográfico y cultural originario, presentamos a continuación el mapa de pueblos nativos y ecorregiones en argentina, ambos incluyen sus referencias (3):
1-https://www.ambiente.gba.gob.ar/nativas/ecorregiones
2-https://www.cultura.gob.ar/pachamama-mucho-mas-que-una-celebracion-a-la-tierra-10855/-
3 – Mapa Ecorregiones argentinas:
https://www.argentina.gob.ar/interior/ambiente/parquesnacionales/educacionambiental/ecorregiones
Mapa pueblos originarios de argentina:
https://www.argentina.gob.ar/derechoshumanos/inai/mapa
MANIFIESTO PAISAJES QUE SANAN
Hay paisajes donde la vida respira en equilibrio, donde el aire, el agua, la luz y el silencio componen un lenguaje que el cuerpo recuerda.
Son los paisajes que sanan: espacios donde la naturaleza y la sensibilidad y la historia humana se reconocen mutuamente, y en ese reconocimiento ocurre la restauración.
Sanar no es volver al estado anterior, sino reencontrar la coherencia entre lo que somos y el mundo que habitamos.
El paisaje, cuando se lo contempla y se lo vive con conciencia, actúa como un organismo terapéutico: regula, calma, armoniza.
La ciencia lo comprueba en la química del cuerpo: el pulso se desacelera, las hormonas del estrés disminuyen, el sistema inmunológico se fortalece.
La poesía lo intuye en el alma: las piedras hablan, las aguas limpian, el horizonte consuela.
El paisaje que sana no pertenece a nadie.
Es un territorio común, tejido por la memoria biológica y simbólica de la tierra.
Nos invita a detenernos, a escuchar, a volver a sentir la continuidad entre nosotros y los otros seres: plantas, animales, minerales, vientos.
Su poder no está en lo exótico ni en lo lejano, sino en la presencia viva del entorno cotidiano cuando se lo mira con atención y conectar con estos paisajes es proteger la salud del planeta y la nuestra.
No se trata solo de conservar su forma, sino de preservar su capacidad de sanar, su equilibrio energético y afectivo.
Porque un paisaje enfermo enferma a quienes lo habitan, y un paisaje cuidado devuelve vida a quienes lo recorren.
Por eso declaramos: que cada valle, monte, río o desierto puede ser un santuario de sanación; que la belleza no es un lujo sino una necesidad vital; y que el cuidado del paisaje es una forma de medicina colectiva, una poética de la vida en común.
13 de Noviembre de 2025
